En la zona de las calles Lavalle y Francia del barrio Chiquita, se reitera otra constante de las mil arterias de tierra que tiene una capital de provincia como Corrientes. Cuando algún sector famélico de servicios públicos municipales es tocado por la varita mágica, como máximo es bendecido con ripio que vino a reemplazar, para disgusto de la gente, a las ‘mil cuadras de pavimento’, prometidas en campaña por el intendente.



Aunque algo es algo con las piedritas, "en estas condiciones quedan las calles luego que pasa la máquina que levanta y remueve la tierra", comentó un vecino. Lo hizo, como tantos otros, desde las redes social a Quéjate del Barrio.