La grave situación afecta a la navegación en la hidrovía, al Río Paraguay y se torna difícil abastecer con el Bermejo a las tomas de puerto Lavalle y General San Martín. Hay lugares del Bermejo que se cruza caminando.
El presidente de la Administración Provincial del Agua (APA), Francisco Zisuela reveló que desde 1994 no se registraba una bajante del Río Paraná como la que padece hace meses esta zona. Dio cuenta de la imposibilidad del acceso de barcazas al riacho Barranqueras, dado el escaso calado.
Desde Sameep informaron inconvenientes en el servicio de agua potable por una menor producción.
"El problema de la gran bajante del Paraná son los sedimentos; antes no teníamos la cantidad que tenemos ahora y eso nos causa grandes inconvenientes”.
“Estamos con una draga permanente en el riacho Barranqueras para que ante cualquier creciente puedan entrar las barcazas con combustibles", explicó en declaraciones radiales.
Recordó que el ingreso está vedado porque el remolcador no puede navegar con este nivel tan bajo del río y sin calado suficiente.
Zisuela explicó que hasta la semana pasada, había inconvenientes en el Riacho Barranqueras para que las barcazas pudieran "dar vuelta en el muelle de YPF, donde se solucionó el problema, pero igual hay lugares antes de llegar al muelle donde no hay calado".
El titular de la APA reveló que hoy existe "un solo canal, recostado sobre el lado correntino". Por eso, las barcazas cruzan por ese lado.
El Río Paraguay tiene una bajante histórica y problemas para la navegación", comentó. La bajante del Paraná se refleja en casi todos los tramos del río.
El Litoral de Santa Fe informó que el hidrómetro ubicado en el puerto de la capital provincial registró una altura de 1,78 metros. Este escaso caudal significa la tercera bajante más pronunciada de los últimos 30 años, según datos históricos relevados por la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Solo se ubica por encima de las medidas del 2009 (1,53 mts) y el 2001 (1,60 mts).