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Aseguran que el caudal del río está regulado por las represas y no se secará por completo

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Crédito: 149051

Ante la bajante del Paraná, el espe­cialista vaticinó que en octubre ha­bría un repunte del caudal. Hace cin­co días Itaipú abrió sus compuertas. Se cumplen hoy cinco días de la apertura de las compuertas de la represa Itaipú ubicada entre Brasil y Paraguay, para traer ali­vio a la marcada bajante del río Paraná y así posibilitar la navegabilidad que se ve afectada por la variabilidad climática.

 

En este contexto, surgen varias preguntas: ¿es posible que el Paraná se quede sin agua? ¿Esto res­ponde a un cambio climá­tico? ¿Cuándo el río recu­perará su caudal?

 

Mientras tanto, el paisaje natural con amplios bancos de arena se sigue observando a menudo en las costas correntinas y chaqueñas. Frente a este fe­nómeno climático, el profe­sor en Geografía y docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Unne, Igna­cio Contreras, aclaró: “No estamos ante un cambio climático, sino que se trata de una variabi­lidad climática y son cosas distintas.

 

Esta bajante del río se produce por la falta de lluvias, un fenómeno que se viene dando desde el 2018 - 2019, luego de te­ner numerosos eventos de sequía y por eso tenemos precipitaciones por debajo del promedio anual. Sin em­bargo, cuando hablamos de cambio es porque se trata de un ‘cambio’ que perdurará por muchos años y éste no sería el caso.

 

Con respecto a la variabilidad climática fue positivo y vaticinó: “En caso de mantener el río Paraná un comportamiento normal y con la ayuda de la apertu­ra de las compuertas de la represa de Itaipú, para octu­bre de este año empezaría­mos a notar un lento repun­te del río, recuperando par­te de su caudal al que esta­mos acostumbrados a ver”. Ante la posibilidad de que el río quede sin agua, expli­có que eso es imposible.

 

“El río está muy regulado con la presencia de varias represas y nunca se secará por com­pleto porque tenemos una importante reserva de agua en sus embalses, me refiero a la de Yacyretá e Itaipú”. En esta línea hizo hincapié en el cuidado del agua, ya que esta bajante además de afectar a la fauna íctica, también puede generar un serio impacto social.


En este sentido explicó: “El mayor caudal del río normalmente se da en fe­brero, porque ahí llega el agua que llovió en Brasil, y a partir de entonces el agua comienza a bajar.

 

En junio se da el ‘repunte del peje­rrey’ vinculado a los apor­tes del río Paraguay, los que primero se acumulan en el Pantanal al norte de Pa­raguay. A partir de ahí, las alturas del río comienzan a bajar hasta septiembre, donde vuelve a subir len­tamente hasta alcanzar un nuevo pico en febrero del próximo año”.En un gráfico (ver al cos­tado), Contreras comparó los caudales promedio del río a lo largo del año, con el módulo que es un promedio anual para todo el período de estudio.

 

La línea roja in­dica el módulo cuyo valor es de 17 mil metros cúbicos por segundo y en azul los cau­dales medios mensuales. En ella se puede ver los valores máximos en febrero, el leve repunte del mes junio, un continuo descenso hasta septiembre, para luego, len­tamente ir subiendo el nivel del agua a partir de octubre y volver a tener el pico que se da todos los años en fe­brero del año siguiente, que puede variar dependiendo de factores naturales, como en este caso, la variabilidad climática.

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