Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Recibí las notificaciones

DESBLOQUEAR NOTIFICACIONES

Siga estos pasos para desbloquear

Info General

Alarmante aumento de la pobreza en Chaco

Agrandar imagen
Crédito: 118431

En los dos últimos años los gobiernos de Nación y de Chaco “fabricaron” más de 80.000 nuevos pobres en nuestra provincia como consecuencia de las políticas económicas y sociales de ajuste que aplicaron.

 

Las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) sobre  pobreza e indigencia correspondientes al segundo semestre de 2018, elaboradas en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), colocan al Chaco en el segundo lugar al tope de provincias con mayor incidencia de pobres e indigentes.

 

La proporción de personas pobres por ingresos trepó a un vergonzoso 41,38%. Ese dañino fenómeno social se produjo porque el Estado chaqueño, que es el gran empleador, aunque también el sector privado, dispusieron el deterioro del poder adquisitivo de los salarios. El de los trabajadores públicos fue el más intenso y se desarrolló a través del mecanismo de ajuste por inflación. En los años 2017 y 2018 las insuficientes  recomposiciones salariales generaron la pérdida del 50 % del valor real de los sueldos tomándose en cuenta los que estaban vigentes en 2016 y la inflación acumulada en ese período 2017/2018.

 

La pobreza condiciona y tiene responsables

 

En el conglomerado urbano del Gran Resistencia (GR) la incidencia de la pobreza se calcula en 160.409 personas. Son las que viven por debajo de la línea de pobreza (LP),  que no pueden financiar el valor de la canasta básica familiar, sobre un total  poblacional de 387.617 habitantes.

 

En cuanto a la población más pobre de todos los pobres, que son los indigentes, el porcentaje es del 10,6%. Esto significa que en el GR existen 41.184 personas que sobreviven sin poder financiar la canasta alimentaria básica, que constituye la línea de indigencia (LI).

 

Traspolando los datos del GR al total chaqueño, con una población proyectada a julio de 2018 de 1.180.477 habitantes, según los datos del propio INDEC, se puede estimar que existe un total de 490.000 personas pobres, y de estas 125.130 son indigentes.

 

Los contrastes de la pobreza en Argentina

 

Ya dijimos que entre 2016 y 2018 resulta indiscutible que la pobreza creció el 6,9%, o sea que solamente en los dos últimos años más de 80.000 personas pasaron a ser pobres.

 

Como dato de contraste, la media de la pobreza a nivel nacional arrojó el 32% de personas pobres por ingresos, de las cuales el 6,7% son indigentes, de manera que Chaco tiene una pobreza relativa mayor de 9,38 % y de indigencia es de 3,9 %. Este dato revelador marca el profundo empobrecimiento de la población chaqueña, como también la mayor velocidad que la media en la caída de la población por debajo de las líneas de pobreza y de indigencia. Este fenómeno es el que marca y pone en evidencia la responsabilidad del actual gobierno provincial, lo que no significa que los anteriores hubieran gobernado aceptablemente.

 

Esto tiene que ver con lo que se llama la inequidad territorial, que es la madre de las restantes injusticias y desigualdades que existen en Argentina. Los que nacen y viven en Chaco están sometidos a condicionalidades y factores negativos que hacen que deban soportar un 10 % más de posibilidades de ser más pobres y un 4 % más de ser más indigentes que aquellos que viven en el país central, que es la fracción territorial de 900 kilómetros verticales que arrancan en el Paralelo 31 (norte de Córdoba) y terminan en el Paralelo 39 (Bahía Blanca).

 

La culpa del aumento de la pobreza en el Chaco

 

El año pasado y en lo que va de este año, producto del modelo de gobierno de Macri, la macroeconomía asestó un duro golpe a la población argentina, especialmente a las poblaciones que viven en provincias empobrecidas como Chaco.

 

La combinación de recesión económica prolongada, devaluaciones del peso debido a las corridas cambiarias, alta inflación y caída libre del poder adquisitivo de ingresos en los hogares, inevitablemente terminaron por generar un aumento explosivo en la población pobre e indigente, que en el Chaco es alarmante.

 

Se verifican, además, factores locales y regionales tales como son las deficientes políticas públicas en materia de educación, salud y acción social, tanto como la aceleración del proceso inflacionario en la región y una caída significativa del salario real, tanto en el empleo público como en el privado. Todo esto contribuyó, sin dudas, a profundizar el aumento de la pobreza no solo de ingresos, sino también de la pobreza estructural, que es mucho más difícil y costosa de revertir. Ambas se robustecen y se retroalimentan diariamente en Chaco.

 

El panorama para el 2019 no es mejor. Se espera un deterioro aún mayor de las condiciones socio económicas en la Región, lo que puede llegar a ser aún más explosivo por su repercusión en un mayor aumento de la pobreza y de la indigencia.

 

Las gestiones, de Macri y Peppo, muestran sus lados más oscuros en función de las políticas que aplican, y como las políticas públicas se miden y se pesan por sus resultados, los indicadores de pobreza e indigencia desnudan -con toda crudeza- el más rotundo fracaso de ambos gobiernos, a pesar de que pertenecen a partidos políticos opuestos.

 

Metodología en la medición de la pobreza y de la indigencia

 

La EPH es un relevamiento sistemático que realiza el INDEC sobre algunas variables socio-económicas en 31 aglomerados urbanos de nuestro país, entre ellos el GR.

 

La medición de la pobreza, con el método de la “línea de pobreza” (LP), consiste en establecer a partir de los ingresos de los hogares si estos tienen capacidad de satisfacer por medio de la compra de bienes y servicios un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales, entre las que figuran los servicios tarifados y no tarifados, cuyos altos precios impactan gravemente en la economía familiar.

 

Para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la canasta básica alimentaria (CBA) y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.), con el fin de obtener el valor de la canasta básica total (CBT).

 

Para calcular la incidencia de la pobreza, se analiza la proporción de hogares cuyo ingreso no supera el valor de la CBT. Para el caso de la indigencia, la línea está determinada por el valor de la canasta básica alimentaria (CBA).

 

La metodología general de cálculo de LP y LI se fundamenta en el concepto de “línea de indigencia” que procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas. De esta manera, los hogares que no superan ese umbral o línea son considerados indigentes.

 

El procedimiento parte de utilizar una CBA de costo mínimo determinada en función de los hábitos de consumo de la población definida como población de referencia

 

Una vez establecidos los componentes de la CBA, se los valoriza con los precios relevados por el índice de precios al consumidor (IPC) para cada período de medición.

 

Dado que los requerimientos nutricionales son diferentes según edad, sexo y  actividad de las personas, es necesario hacer una adecuación que refleje las características de cada individuo en relación con esas variables, para lo cual se toma como unidad de referencia al varón adulto, de 30 a 60 años de edad, con actividad moderada. A esta unidad de referencia se la denomina “adulto equivalente” y se le asigna un valor igual a uno. A partir de esta unidad se establecen equivalencias. Una mujer de 30 a 45 años = 0,77 adulto equivalente. Un niño o niña de 6 años = 0,64 adulto equivalente.

 

En la elaboración de la CBA se consideraron los hábitos alimentarios de cada región y se conformaron distintas canastas regionales para cada una de ellas. La canasta mensual para la región Noreste, expresada en gramos o calorías por mes, por unidad de consumo o adulto equivalente, tiene sus propias características.

 

Para el mes de diciembre de 2018, el INDEC estableció que la CBT promedio del hogar pobre que define la LP fue de $ 24.357, de manera tal que los hogares que tuvieron ingresos mensuales por debajo de esa cifra fueron considerados pobres. La CBA promedio del hogar indigente, que define la LI, fue de $ 9.920 y los hogares que tuvieron ingresos por debajo de la misma fueron calificados como indigentes.

 

Chacohoy.com

Dejá tu opinión sobre este tema

Más noticias

Te puede interesar

Newsletter

Suscribase a recibir información destacada por correo electrónico

Le enviamos un correo a:
para confirmar su suscripción

Teclas de acceso