El 8 de julio de 2017, en medio de intensas y abundantes precipitaciones, se produjo la fractura y desmoronamiento de un puente de gran envergadura, que era clave en la conexión vial en la vértice sudoeste de la provincia. Se trata del denominado complejo Santa Rosa, que une las localidades de Goya, San Isidro y Esquina. A consecuencia de ello, Esquina quedó aislada del resto de la geografía provincial. Luego en diciembre de ese año finalizó la instalación de un Bailey.
Previo a ello, durante seis meses los pobladores cruzaban en lancha de Esquina a Goya y viceversa.
Luego de un año y diez meses de la caída del puente sobre el arroyo Guazú, viaducto que une las ciudades de Esquina y Goya, las obras definitivas en la zona están demoradas. Desde Vialidad Nacional reconocen la demora y aducen que se debe a la crecida del río Corriente, por las lluvias registradas a principios de este año. Sin embargo, los pobladores del lugar, cansados de la espera, afirman que esa zona se transformó en “el monumento al abandono”, ya que hace varias semanas solo se ven maquinarias paralizadas, tubos flotando en el agua, y ningún operario trabajando en la zona, según contaron a este matutino.
Sucede que hoy, solo la estructura Bailey instalada en la zona paralela al puente desplomado, es la que hoy une ambas ciudades, pero los pobladores afirman que el tránsito es muy lento por el lugar y añoran la finalización de la obra del puente definitivo para que todo vuelva a la normalidad. Cabe recordar que las obras definitivas iniciaron hace diez meses en la zona.
En este contexto, el jefe del 10º Distrito de Vialidad Nacional Distrito, Carlos Londra, confirmó a Norte de Corrientes que “el avance de las obras al día de hoy es de casi el 50%, y si el tiempo nos acompaña, a fines de este año 2019 estaría finalizado el puente definitivo en el lugar”.
Asimismo el funcionario nacional aclaró que “no están paralizadas las obras en la zona del arroyo Guazú, solo mermó la actividad por la crecida del río Corriente. Pero la empresa Premoldeados San Luis, a cargo de la obra continúa trabajando en la planta ubicada en San Luis. Allí se están construyendo las vigas que faltan. Ya que están previstas realizarse 42, pero ya se ejecutaron unas 36. Además se están realizando allí las prelozas, para sostener las vigas en la estructura del puente. Eso también se ejecuta allí. La obra nunca se paralizó. Solo demora por la crecida del río”.
Londra refirió que “es por eso que no hay actividad en la zona del puente. El río creció, no por las últimas lluvias, esto ya es de inicios de año, porque en el río Corriente descargan las aguas de los Esteros del Iberá y toda la lluvia acumulada desde inicios de este año desembocan ahí y la cuenca está cargada. Esperemos que el río baje pronto para poder continuar con la obra sobre el terreno. Pero los trabajos no están paralizados”, resaltó el funcionario nacional.
Más allá de la versión oficial, los esquinenses están impacientes. Ya que la transitabilidad por la zona se dificulta porque en el puente Bailey que se instaló sobre el arroyo Guazú, hasta que finalicen las obras definitivas, los vehículos solo pueden circular de una sola mano. Y eso hace lento el paso. Sumado a ello, la crecida del río, lo que genera inconvenientes aún mayores. Sobre todo en el cruce de vehículos de gran porte; camiones y colectivos de larga distancia.