Fue una noche de alto el fuego, quién sabe si paz duradera. Lo dirán Vila-real y Lisboa. El Bernabéu levantó la barricada y el equipo respondió con un partido sobresaliente. Mbappé fue el mensajero de la paz. Metió a un gol a los cinco minutos, de efecto calmante, puso al público a favor de obra y mejoró el humor del equipo, que derrochó empeño, la nota mínima para pasar el corte en el Bernabéu, y acierto. La noche fue muy provechosa para Mastantuono, en su mejor actuación de blanco, y sobre todo para Vinicius, que se apuntó dos asistencias y media (la última la ‘aprovechó’ Kehrer para un remate suicida) y un golazo. Lo celebró sin demasiado entusiasmo porque la herida aún no está cerrada. En el fútbol, la puerta grande y la de la enfermería parecen giratorias. El Mónaco, blandísimo, fue cooperador necesario y brindó a Meso la oportunidad de debutar.
Fuente: https://as.com/futbol/champions/vinicius-se-hace-perdonar-f202601-n/