“Estamos todos unidos; si perdemos 0-2 (contra el Celta) es culpa nuestra, no del entrenador”. Calmado, pero contundente. Así es Aurélien Tchouameni. En el campo y en sala de prensa. Donde no desvió el foco ni un momento de sí mismo, de la plantilla. Y lo alejó de Xabi. “No sé si nos faltó actitud, pero lo que está pasando ahora no puede ser”. E insistió en uno de los aspectos que son tendencia. La intensidad, o la falta de ella: “Hay que entender que para ganar esos partidos hay que dar el máximo. No lo hicimos contra el Celta y debemos hacerlo mañana”.