El Madrid no se baja de ese péndulo que, desde que llegó el otoño, le lleva del optimismo al fatalismo y viceversa. En Lisboa sufrió una regresión absoluta desde todas las ópticas: abandonó el patriotismo previo, suspendió el test de agresividad, atacó poco, se replegó desastrosamente y blandeó con estrépito en su área. Tantos defensas de cristal han dejado una zaga cristalina tirando a transparente. Mourinho, gran entrenador y mejor propagandista, preparó excelentemente la emboscada con una estrategia de autor: apretar mucho y resolver con verticalidad. Para el Madrid no fue lo peor el marcador, que sacó al equipo del top-8 y le conduce, de nuevo, al playoff, sino la sensación de que con noches así no llegará lejos. Y el encomiable Benfica tuvo premio mayor: un cabezazo de su portero, Trubin, obró el milagro de meterle en dieciseisavos cuando un Madrid a la deriva jugaba ya con nueve.
Fuente: https://as.com/futbol/champions/vuelta-a-las-tinieblas-f202601-n/