Regatas conquistó el Apertura 2026 en una final dramática y empañada por una batalla campal
Regatas escribió una nueva página dorada en su historia al consagrarse campeón del Torneo Apertura 2026 «Jorge Piaggio» de la Liga Nicoleña de Fútbol, tras derrotar por penales a La Emilia en una final tan intensa como polémica. Después de un empate sin goles en los 90 minutos reglamentarios, el conjunto de La Ribera mostró mayor eficacia desde los doce pasos para quedarse con su séptima estrella.
El encuentro, que originalmente debía disputarse en cancha de Paraná y fue suspendido, finalmente encontró como escenario al Estadio San Nicolás, donde una multitud acompañó una definición que enfrentó a los dos mejores equipos de la fase regular. Regatas había finalizado como líder con 36 puntos, mientras que La Emilia fue su escolta con 32, por lo que el duelo prometía un cierre de campeonato de alto nivel.
Desde el inicio, el equipo dirigido por Sergio Barbieri intentó asumir el protagonismo y generó las primeras aproximaciones, aunque sin la precisión necesaria para romper el cero. Con el correr de los minutos, La Emilia equilibró el desarrollo y también dispuso de oportunidades claras, encontrándose con una gran actuación del arquero Furlan, quien respondió con seguridad cada vez que fue exigido.
El trámite fue parejo, muy disputado en la mitad de la cancha y con pocas ventajas. La intensidad predominó sobre el buen juego y ambos arcos terminaron invictos tras los 90 minutos de máxima tensión.
La definición desde los doce pasos
La serie de penales fue tan cambiante como emotiva Demergasso abrió el marcador para La Emilia. Regatas igualó rápidamente, pero la acción decisiva llegó cuando el arquero Furlán le contuvo el disparo a Martínez, permitiendo que el conjunto náutico tomara ventaja.
Cuello y Jaime mantuvieron la igualdad parcial, Anastasio volvió a descontar para el Pañero, Ciampichetti estiró la diferencia para Regatas y, finalmente, luego del descuento emiliano, Varas ejecutó con categoría el penal decisivo para decretar el título de La Ribera, desatando el festejo de todo el pueblo regatense.
Una celebración que terminó en violencia
Lo que debía ser una fiesta del fútbol nicoleño terminó convirtiéndose en una lamentable escena de violencia.
Instantes después del penal decisivo, cuando los jugadores de Regatas celebraban la conquista, se produjo una gresca generalizada entre futbolistas de ambos equipos.
La situación se descontroló completamente cuando se produjo una agresión que incluyó una patada voladora sobre Jaime, desencadenando una batalla campal dentro del campo de juego.
El saldo fue preocupante. El kinesiólogo de Regatas, Facundo Castaño, debió ser trasladado en ambulancia a la Clínica UOM tras recibir golpes en la cabeza que le provocaron una pérdida momentánea de conocimiento, permaneciendo en observación.
Por su parte, Salvador Martínez sufrió lesiones en el rostro y también fue atendido en el mismo centro asistencial, aunque recibió el alta poco después.
Un título inolvidable… con un final que nadie quería
Más allá de los incidentes posteriores, Regatas coronó una campaña de enorme regularidad. Fue el mejor equipo de la fase clasificatoria y ratificó su fortaleza en la final, donde encontró en la personalidad de sus ejecutantes y en las atajadas de Furlan los argumentos necesarios para levantar el trofeo del Apertura 2026.
Sin embargo, la violencia posterior opacó una definición que debía ser una celebración del fútbol local. Los hechos ocurridos tras el último penal seguramente derivarán en actuaciones del Tribunal de Disciplina de la Liga Nicoleña y dejarán un llamado de atención para que escenas como las vividas en el Estadio San Nicolás no vuelvan a repetirse.
Regatas festejó su séptima corona y volvió a gritar campeón, pero el fútbol nicoleño quedó en deuda por un desenlace que nunca debió trascender lo deportivo.