La pasión por un equipo no tiene que ver, únicamente, con sus triunfos, es algo más. Los colores, el escudo, el estadio... en definitiva, todos sus símbolos son parte de eso que se puede llamar amor por un club. Pero, como en el amor, para siempre es mucho tiempo, sobre todo en un mundo como el fútbol. No es extraño ver cómo los equipos hacen un ‘lavado de cara’ de sus templos para darles un aspecto más moderno y vanguardista. Sin embargo, algunos estadios corren una mejor suerte que otros.