Buenos Aires, 22 junio (NA) -- El infarto agudo de miocardio (IAM), la dolencia sufrida por el entrenador Fernando Gago, es la forma más grave de la cardiopatía isquémica que constituye una urgencia médica.
El mismo se produce cuando una arteria coronaria se obstruye, generalmente, por la rotura de una placa de grasa que origina un coágulo, impidiendo el flujo sanguíneo y causando daño en el músculo cardíaco.
La causa más frecuente es la aterosclerosis, aunque en raras ocasiones puede deberse a inflamación de las arterias, infecciones, consumo de drogas o traumatismos y el riesgo aumenta en personas con factores como tabaquismo, colesterol elevado, hipertensión, diabetes o antecedentes familiares, así como en quienes presentan alteraciones hereditarias del colesterol o consumen drogas como la cocaína.
Según un informe de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el síntoma más característico es un dolor intenso en el pecho, con sensación de opresión, que puede irradiarse al brazo izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o abdomen y durar más de 20 minutos.
Este síntoma puede acompañarse de dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas o mareo y, en mujeres, personas mayores o con diabetes, los síntomas pueden ser menos típicos o incluso pasar desapercibidos.
En tanto, durante la evolución pueden aparecer arritmias, algunas de ellas graves, que, en ciertos casos, requieren dispositivos como marcapasos o desfibrilador, mientras que las consecuencias dependen de la extensión del daño: los infartos más grandes pueden provocar insuficiencia cardíaca, mientras que los más pequeños permiten una vida prácticamente normal si se controlan los factores de riesgo.
EL DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se basa en la realización urgente de un electrocardiograma, para analizar la actividad eléctrica del corazón y detectar alteraciones, junto con análisis de sangre para detectar proteínas(troponinas) que se liberan al torrente sanguíneo cuando el músculo cardíaco sufre daños.
En tanto, el ecocardiograma complementa el estudio, para evaluar el movimiento de las paredes del corazón y detectar zonas que no se contraen correctamente tras un infarto, mientras que el tratamiento del infarto de miocardio es urgente y tiene como objetivo principal restablecer el flujo de sangre al corazón lo antes posible.
Cuando una arteria coronaria se bloquea por completo, el tratamiento más eficaz es la angioplastia urgente, que permite abrir la arteria y recuperar la circulación de forma rápida. Si no puede realizarse de inmediato, se administran fármacos fibrinolíticos para disolver el coágulo y, posteriormente, se realiza un cateterismo para evaluar el resultado. En algunos casos seleccionados, puede ser necesaria cirugía cardíaca.
En tanto, si la obstrucción es parcial, el riesgo sigue siendo elevado y requiere ingreso hospitalario. Según la situación clínica, puede indicarse un cateterismo precoz para valorar la necesidad de abrir la arteria, mientras que, en pacientes más estables, este estudio se realiza durante el ingreso con el objetivo de prevenir complicaciones.
ADOPTAR UNA VIDA SALUDABLE
Tras sufrir este tipo de dolencia es importante adoptar un estilo de vida saludable, además de seguir correctamente un tratamiento farmacológico recomendado por el médico especialista, lo cual es fundamental para controlar los factores de riesgo, prevenir nuevos eventos cardíacos y mejorar la calidad de vida.
Además, dejar de fumar es la medida más importante y también se recomienda seguir una dieta mediterránea, controlar el peso y realizar ejercicio físico regular, como caminar, nadar o montar en bicicleta unos 30 minutos al día, cinco días a la semana. Siempre que sea posible, es aconsejable participar en programas de rehabilitación cardíaca supervisados.
Agencia NA