Los árbitros piden un respeto que no dan. Por lo menos al Atlético con sus actuaciones. Una entidad con 123 años de historia. El alemán Siebert fue una muestra más de ello. Un arbitraje a la vieja usanza, sibilino... El Atlético y la afición rojiblanca se queja de la acción puntual del penalti, pero va más allá. Siebert, con el que el equipo rojiblanco no había ganado ninguno de los tres partidos que le dirigió, se inventó una falta de Pubill para no sancionar un penalti a Griezmann.