“Capaz que no vemos el partido”. Era el año 2016, el 3 de mayo en el que el Atlético se metió en su última final de Champions hasta el momento. Los rojiblancos visitaron al Bayern y Julián Alvarez, entonces un muchacho de 16 años, tampoco se lo quiso perder. El cambio horario no se lo puso fácil, pero se las ingenió. La Araña y su compañero de pupitre sacaron el móvil, pusieron el partido y disfrutaron de la semifinal desde Buenos Aires. Una década después, Julián será protagonista de otra semifinal del Atleti, esta vez desde el césped y como jugador referente.