Derrota. El Atlético es el Atlético por partidos así, capaz de lo peor y también de lo mejor. El equipo rojiblanco perdió en Anfield en los instantes finales del encuentro: luchó, peleó, igualó un 2-0, pero cayó de manera injusta y dolorosa ante el Liverpool. Donde muchos equipos se arrugan, el conjunto de Simeone se vino arriba, aunque perdió en una jugada a balón parado. Maldito balón parado. Los del Cholo cayeron, con el técnico argentino expulsado, y fue una pena lo que sucedió al final. El partido deja la lectura positiva del buen encuentro de Koke y de la reacción de todo el equipo en general. El 3-2 deja con mal cuerpo al equipo rojiblanco. Se te queda cara de tonto por el esfuerzo hecho durante todo el partido. Ahora hay que sumar en el primer encuentro de Champions en el Metropolitano.