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La 10 de Boca busca dueño: el heredero que asoma para heredar una camiseta que nunca pesa poco

Buenos Aires, 19 junio (NA) -- La salida de Edinson Cavani dejó vacante la camiseta número 10 de Boca y abrió una pregunta que en el club nunca es menor: quién se anima a ponerse una camiseta que no solo se usa, también se carga, en medio del inicio del ciclo de Rodolfo Arruabarrena y de una etapa de reconstrucción futbolística en el plantel.

En cualquier otro club podría tratarse apenas de un número libre. En Boca no. La 10 tiene otro peso, otra música, otra memoria. Es una camiseta que arrastra nombres imposibles de esquivar, desde Diego Armando Maradona hasta Juan Román Riquelme, pasando por Carlos Tevez y el propio Cavani, que fue el último en llevarla.

Por eso, cada vez que queda vacante, el debate aparece solo. No hace falta que el club diga nada. La gente empieza a buscar un heredero, un gesto, una señal de hacia dónde quiere caminar Boca.

Y en las últimas horas, entre los hinchas, empezó a tomar fuerza un nombre que tiene más ilusión que marketing: Tomás Aranda.

El juvenil surgido de las inferiores aparece como uno de los apuntados por una parte importante del mundo Boca para quedarse con un dorsal que exige personalidad, espalda y fútbol. No hay una decisión oficial tomada, pero el pedido empezó a circular con fuerza en redes sociales.

Aranda representa algo que en Boca siempre seduce: el pibe de la casa que aparece en medio del ruido, que juega con desparpajo, que no llega comprado ni inflado, sino empujado por la expectativa de una tribuna que necesita volver a creer en algo propio.

La 10, claro, no es una camiseta para cualquiera. En Boca puede elevarte o devorarte. Puede ser una bendición o una mochila. Por eso la decisión no será solo administrativa ni estética: también será política, futbolística y emocional.

Arruabarrena y Riquelme deberán definir si conviene proteger al juvenil, llevarlo de a poco y evitarle una carga demasiado grande, o si llegó el momento de mandarle un mensaje al plantel y a la gente: la reconstrucción también puede empezar desde abajo.

Aranda tiene contrato hasta diciembre de 2029 y aparece blindado como una de las apuestas a futuro del club. Su nombre no surge por casualidad, sino porque Boca atraviesa una etapa en la que necesita renovar energía, limpiar el aire y encontrar futbolistas que vuelvan a conectar con la gente.

La otra posibilidad es que la camiseta quede reservada para un refuerzo de peso, de esos que llegan con cartel y espalda para asumir una responsabilidad inmediata. Pero ahí aparece otra pregunta: ¿Boca necesita otro nombre fuerte o necesita volver a fabricar uno?

La salida de Cavani dejó mucho más que un casillero libre en la numeración. Dejó una especie de símbolo abierto. Una camiseta esperando dueño. Una historia esperando continuidad.

Por ahora, lo concreto es que la 10 quedó sin propietario y que Aranda ya entró en la conversación de los hinchas. No porque alguien lo haya coronado, sino porque muchas veces en Boca la gente elige antes que los escritorios.

Después se verá si el club acompaña esa intuición o si prefiere otro camino. Pero la escena ya está planteada: la camiseta más pesada del “Xeneize” busca heredero y un pibe de inferiores aparece en el horizonte.

En Boca, la 10 nunca es solo un número. Es una declaración de intenciones.

Agencia NA.

Fuente: https://noticiasargentinas.com/deportes/la-10-de-boca-busca-dueno--el-heredero-que-asoma-para-heredar-una-camiseta-que-nunca-pesa-poco_a6a354dcdd3cd8e549915799e

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