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El PSG de Messi perdió pero igual pasó a octavos

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El equipo de Leo arrancó arriba con gol de Mbappé, pero el City, que fue más, se lo dio vuelta.


Partidazo en Manchester. Sobre todo por las intenciones que mostró el City de Guardiola. Necesitaba ganar para pasar a octavos. Y salió a hacer eso. A falta de una fecha para el final de la zona de grupos, el resultado en el otro partido metió al PSG en octavos, pero el equipo de Pochettino y Messi la pasó bastante mal en su visita a Inglaterra. El famoso funcionamiento aún no aparece, pero pasó de la manera que no esperaba, estuvo arriba con gol de Mbappé pero los Ciudadanos no se entregaron y lo dieron vuelta.


PSG acorralado


Desde el vamos el Manchester City impuso las condiciones de juego. Fiel al estilo Pep Guardiola, la marea celeste comenzó con uno oleaje progresivo hasta que se convirtió en un tsunami que tuvo a flote al PSG con el agua al cuello en su propia área. En apenas cinco minutos, las fichas estaban bien distribuidas en el tablero y las intenciones quedaron claras: los locales con tenencia y juego alto, los parisinos retrasados para aprovechar el tridente de oro. Pero el plan de Mauricio Pochettino no funcionó, al menos en ese inicio de juego, porque la pelota casi no les llegó a los de arriba, ni por abajo ni con pelotazos. Messi tuvo que bajar demasiado (una imagen de los viejos tiempos en la Selección) para tratar de encontrarse con el balón.

En cinco minutos, el City tuvo la primera jugada clara de gol: Rodri ganó en un centro y el cabezazo fue sacado en la línea por Kimpembe, uno de los que tuvo que sudar y bastante. El otro fue Marquinhos, que en un momento del juego empezó a los gritos porque le entraba agua por todos lados... El equipo de Pep mantuvo esa idea fija de romper por afuera (enorme primer tiempo de Mahrez), y, claro, le minó el área al PSG con volantes que llegaron al vació desde atrás. ¿Cómo los parás?

Fue un concierto de fútbol bien jugado, toques, rotaciones, movilidad, diagonales. Faltó el gol. Lo más importante. Pero generó todo el tiempo. Desde la inteligencia y el despliegue de Gundogan (es un manual abierto de un volante de ataque versátil), fue como una pelea donde uno de los contrincantes estuvo en un rincón aguantando. El mismo Gundogan reventó el palo, luego el arquero Keylor Navas se estiró para manotear de milagro un zurdazo con rosca de Mahrez.
En todo ese tiempo el PSG fue un ejército de hormigas azules desparramadas. Les tocó el partido más incómodo, el que te pone en una situación netamente defensiva: nada de jugar, sino correr, tirarse al piso, hacer relevos, sacar juego aéreo. Y eso que Poche formó el medio con tres volantes como Ander Herrera, Paredes y Gana Gueye, que recuperan bastante. En todo este tiempo, tanto Pochettino como Messi dejaron dando vueltas una frase que es esclarecedora: hay que formar un equipo. Las estrellas están, pero encontrar el funcionamiento, parece, les llevará un poco más de tiempo. De hecho, en 45 minutos apenas hubo trepada solitaria de Nuno Mendes y, sobre el final, la primera contra que agarró mal parado al City. Pero Mbappé remató por arriba. Sí, muy poquito.

PSG hizo valer al 7 de oro


Los dichos en el fútbol parecen sacados de un manual de lugares comunes que siempre están vigentes. Porque apenas iban cuatro minutos cuando Messi se encontró con Neymar, Leo tiró un centro potente, se desvió y por el segundo palo, solito, apareció Mbappé para clavar un derechazo. Increíble, pero ese equipo que estuvo al borde del nocaut, de pronto se puso en ventaja... Y ya con espacios, los tres de arriba del PSG, de los que habla todo el mundo, empezaron a encontrarse. Leo armó una contra linda con un pase para Ney, pero Mbappé no pudo terminarla. La balanza se equilibró. El City acusó el golpe porque sintió que en el mínimo fallo lo podían lastimar.


Pero la resiliencia es una virtud del equipo inglés. Asumió el golpe durante unos minutos. Y luego volvió a recomenzar la tarea impecable que había hecho en el primer tiempo. Recuperó la pelota, otra vez a jugar alto y a esperar la luz, que llegó con un pase de Rodri impecable, Walker trepó para tirar el centro atrás y Sterling la empujó para el 1-1. Esa luna de miel del París Saint Germain duró un suspiro. Otra vez se tuvo que poner el overol. Y aguantar. Con Keylor enorme en un zurdazo de Gabriel Jesús. Con Di María (ingresó en el ST) para ver si metía esas contras salvadoras que tanto le dieron a la Argentina. Con Leo a la expectativa de pescar una pelota para intentar la milagrosa. Pero el que la tuvo fue Neymar, que no la pudo meter de zurda.


De tanto ir, a los 31 minutos el local tuvo el premio. Fue Gabriel Jesús, el que había ingresado porque Pep entendió que debía quemar las naves, tras una asistencia de Bernardo Silva con un guante de seda en el botín izquierdo. Enorme golazo. Desde ahí, City manejó bien los tiempos, el PSG trató de empujar al final pero no tuvo ni contundencia ni profundidad. El resultado en el otro partido (Leipzig goleó 5-0 al Brujas) terminó favoreciendo al equipo de Messi. Pero tendrá que ir en el bombo de los segundos... Es decir, le puede tocar un pesado en octavos.

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