El día que todo tenía que salir bien, salió bien. Tras lo pitos llegaron las flautas. Sonaron sin parar. Y el flautista principal fue Vinicius. Porque todo lo que tenía que salir bien, salió bien. Tres asistencias, aprovechando que el Mónaco fue de cristal. Y un gol de bandera para salir a hombros. Mastantuono se acercó a su kilómetro 0. A ese futbolista descarado y con colmillos. Marcó. Porque todo lo que tenía que salir bien, salió bien. Valverde y Camavinga, dudosos como centrocampista, fueron excelentes laterales. Porque todo lo que tenía que salir bien, salió bien. Y Mbappé fue... Mbappé. Dos balones, dos goles. Y ya son 31 en el curso, 11 en la Champions. Eso siempre sale bien. Paseo después de la tormenta.