Interior

Día de la Cruz Gil: el Obispo invitó a encontrarse con el amor de Cristo

Una muchedumbre participó el domingo de la misa que, a las 6, presidió el obispo de la Diócesis de Goya, monseñor Adolfo Canecín, en la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, en la ciudad homónima y luego decenas de jinetes emprendieron la cabalgata al predio donde se encuentra el santuario de Antonio Gil sobre la ruta 123 a 10 kilómetros aproximadamente de la ciudad. En el lugar, pronunciaron responsos los presbíteros Ramon Felipe Espinoza y Luis Alberto Adis.
En la celebración eucarística, el Obispo comenzó la homilía dando gracias a Dios por el año nuevo, «tiempo inédito que nos regala», que «aunque tal vez hayamos consumido mal el año 2022, Dios confía en lo que puso en el corazón de cada uno y nos anima a que saquemos lo mejor, con actitudes nuevas y logremos así dar respuestas a las grandes aspiraciones del corazón humano».
Monseñor Adolfo Canecin, luego agradeció «a todas las autoridades, al pueblo», en especial, a las comunidades cristianas de la ciudad «por el empeño que ponen en la atención de los devotos» de la Cruz Gil como tal, que llegan de otros lugares, como además por el igual empeño y trabajo que realizan en el predio contiguo para el oratorio de la Santísima Cruz.
Destacó que concluyó el tiempo de Navidad con la fiesta del Bautismo de Jesús, «Navidad que manifiesta ese amor en Jesús en el pesebre y se revela a todos los pueblos» en la Epifanía (del griego «manifestación») a los Reyes Magos, «epifanía que se produce en dos ocasiones más»: en el Bautismo que le practica Juan el Bautista, y cuando convierte el agua en vino en las Bodas de Caná.
Al referirse al evangelio en la fiesta del Bautismo de Jesús, monseñor Canecín proclamó con énfasis la centralidad de Jesucristo en la Fe de la Iglesia y vida de los bautizados, por lo que invitó «a todos a vivir un encuentro personal con Cristo», ya que «toda expresión de religiosidad debe conducir a Él, ¡Que es el mismo ayer, hoy y para siempre; sólo Él es la Luz que disipa la oscuridad; es la Vida que vence a la muerte; sólo Él es el Pan de Vida que alimenta; sólo Él es nuestra paz; sólo Él es Camino, Verdad y Vida!».
Recordó un párrafo de la Exhortación Apostólica «Evangelii gaudium», del Papa Francisco sobre la religiosidad popular: «Para atender esta realidad, hace falta acercarse a ella con la mirada del Buen Pastor, para apreciar la vida teologal presente en la piedad de estos pueblos. Las expresiones de Piedad Popular tienen mucho que enseñarnos y para quienes saben leerlas, son un lugar teológico al que debemos prestar atención a la hora de pensar en la Nueva Evangelización».
El prelado, presidió la misa acompañado por el párroco de Las Mercedes, presbítero Adolfo Gutierrez y los presbíteros Ramon Felipe Espinoza y Luis Alberto Adis y varios diáconos permanentes y seminaristas, todos estos ministros son oriundos de esa ciudad correntina.
En este marco, vinculó la expresión de la Cruz Gil, «expresión de religiosidad popular, a la que debemos mirar con una mirada honda y profunda para descubrirla como un lugar teológico», es decir, «donde puedo encontrarme con Jesús, con Dios; con el hermano, que también es un lugar teológico, sobre todo el pobre».
El obispo puso el acento en la Cruz de Cristo, «símbolo de nuestra Fe; expresión del amor de Dios para con nosotros porque ‘tanto amó Dios al mundo que le dio a su propio Hijo’ y su Hijo eligió entregar la Vida porque dijo ‘nadie me quita la vida, Yo la doy'». Y por otro lado, en la Cruz, la correspondencia a ese amor, «ya que nadie puede amar a Dios a quien no ve y no amar al hermano en concreto, a quien ve; por lo tanto, el amor a Dios pasa por el amor al prójimo, y ahí está la Cruz».-

GOYA GAUCHO GIL

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