Policiales

Caso Tamara: Las dos pruebas clave contra Escalante

El Tribunal Oral Penal 1 de Corrien­tes difundió el fallo por el que lo condenó a perpetua. Se basó en que­maduras e informe psicológico.

El Tribunal Oral Penal Nº 1 de Corrientes dio a cono­cer los fundamentos de la condena a Raúl Escalante por el femicidio de Tamara Zalazar. El documento, al que accedió y leyó NORTE de Corrientes, surge que los dos principales elementos tenidos en cuenta por los jueces para arribar a la sen­tencia condenatoria fueron por la presencia de manchas solares en el cadáver de la víctima, lo que ubica la data de muerte en el horario en que víctima y acusado se encontraban juntos y por el otro los informes psico­lógicos de Escalante, que lo describen como un hombre inseguro que “desprecia a las mujeres”.

El documento, de 88 pági­nas, lleva la firma de los doc­tores Juan José Cochia (presi­dente del debate a cargo del análisis del caso y quien por cuestiones de bioseguridad, participó de todo el proceso de manera remota) y los vo­cales Ariel Azcona y Román Esquivel (quienes adhirie­ron a la opinión de Cochia), en el escrito puede leer que “prueba de que la muerte de Tamara Zalazar se produjo entre las 13.30 y las 14 horas del 12 de enero de 2016, son las profundas quemaduras que se observan en el tórax y en los miembros superio­res e inferiores, en las tomas fotográficas (...) evidente­mente estas quemaduras solares son producto de la exposición del cuerpo al sol radiante de la siesta del 12 de enero de 2016 y por sus características no pudieron haberse producido solamen­te por la exposición al sol de la mañana del 13 de enero de 2016, ya que (...) el sol por momentos se escondía tras las nubes”. El aspecto clave de estas lesiones (que ya habían sido advertidas en el primer juicio por el voto en minoría donde Escalante fue absuelto por el voto de dos juezas) echa por tierra la coartada del acusado ya que ubica de manera temporal los hechos en un horario en el que éste todavía no había llegado a su domicilio de en­tonces, en el paraje Tacuaral, cerca de Lomas de González. Además se concatena con otros elementos como el lu­gar del hallazgo del cuerpo, en una alcantarilla de la Ruta Provincial 5 donde Escalante solía detenerse cuando iba o venía para defecar u orinar, tal como consta en el docu­mento judicial.

Por otro lado, el tribunal consideró determinante los informes psicológicos practicados a Escalante que determinan que el sujeto “tiene marcados indicadores de ansiedad e inseguridad, se registra una dificultad en la instrumentación de sus mecanismos defensivos ante situaciones estresan­tes, se registran indicadores de inmadurez emocional, presenta dificultades para establecer relaciones inter­personales adecuadas, se relaciona con reticencia, se observan dificultades en la esfera del control de los im­pulsos, y ante situaciones estresantes puede pasar a la acción sobre el medio, regis­trando además indicadores que denotan inestabilidad a nivel emocional, se aísla y se refugia en sí mismo. Se au­topreserva y desprecia a las mujeres”.

Durante todo el proceso Escalante defendió su ino­cencia y si bien modificó su coartada respecto a la dada en el primer juicio sostuvo en todo momento que dejó a Tamara luego e haber man­tenido relaciones sexuales consentidas (aunque a cam­bio de dinero) en un motel de las afueras de la ciudad de Corrientes.

El principal elemento en su defensa era el horario de llegada a su domicilio alre­dedor de las 15, quedando un margen temporal que lo podía beneficiar debido a que la autopsia no resultaba determinante en la hora de muerte, dejando un margen de duda, que sirvió de base para la absolución en el pri­mer juicio. En ese sentido fue clave la declaración del médico de la Policía que fue el primero en examinar el cuerpo de Tamara, y fijó fe­cha en un horario en el que la víctima aún se encontra­ba con el acusado. También se valoraron testimonios de vecinos y familiares de la víctima.

“La cosificaba”

ABSUELTO EN EL PRIMER JUICIO, DIJO QUE ES INOCENTE

“Escalante no la consideraba a Tamara Zalazar una persona valiosa, sino que la cosificaba, porque obtenía sexo por dinero (...) y cuando se sintió en peligro de te­ner que enfrentar su infidelidad, prefirió descartar toda prueba de la misma, decidió sacarse de encima a Tama­ra, la mató, comprimió el cuello de la víctima con un lazo hasta asfixiarla, luego descartó su cuerpo, lo arrojó a la alcantarilla”, sostiene el fallo.

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