Opinión del Lector

Biden impulsa polémicos cambios en la política migratoria

El gobierno de Joe Biden anunció modificaciones en la política migratoria para tratar de enfrentar el desafío humanitario que representa la llegada permanente de personas a su frontera sur mayoritariamente, que piden asilo pero padecen innumerables dificultades legales. Especialistas advierten que, aunque bien intencionados, los cambios pueden exponer a los migrantes más vulnerables a riesgos más serios que los que planteó la política desarrollada por Donald Trump, que consistió en expulsar en forma inmediata alegando razones sanitarias durante la pandemia y en forzar a los solicitantes de asilo a permanecer en México mientras se tramita su pedido.

El presidente Joe Biden anunció en los últimos días una nueva disposición migratoria, que prevé que cualquier persona que haya entrado al país ilegalmente no podrá solicitar asilo. De acuerdo a la nueva norma, también se podrá deportar en forma inmediata a quien no haya pedido protección de otro país en su camino a Estados Unidos, o que no haya notificado a los agentes de frontera sus planes de pedir asilo, a través de la CPB One, la aplicación desarrollada por esa fuerza.

La medida, que entrará en vigor el 11 de mayo, es apenas uno de los varios cambios del proceso migratorio que se aplica en la frontera entre Estados Unidos y México que, coinciden los expertos, hasta ahora nunca, con ninguna administración, ha logrado soluciones viables para la situación.

Según Denise Gilman, codirectora de la Clínica de Inmigración en la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas, no hay actualmente una crisis en la frontera, sino una dramatizada retórica al discutir la inmigración. Porque recuerda que, si bien es cierto que hay una gran cantidad de migrantes esperando ingresar al país, casi todos buscan asilo, lo que indica un bajo nivel de amenaza.

Gilman destaca que los números son comparables a otros períodos en la historia. Según datos del Centro de Investigación Pew, las patrullas fronterizas reportaron 1,659,206 encuentros con migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México en 2021, comparado con 1,643,679 encuentros en el año 2000.

La especialista explica que los datos no reflejan bien la realidad, ya que no discriminan cuando un mismo migrante intenta varias veces cruzar la frontera, lo que se ha producido a partir de la implementación del Título 42 que comenzó durante el gobierno de Donald Trump. Esa medida sanitaria fue utilizada por la administración republicana para negar asilo a personas en condiciones de recibirlo que ya habían cruzado la frontera, argumentando el riesgo derivado del covid. Según datos del Control de Aduanas y Fronteras, el Título 42 permitió expulsar más de dos millones de personas desde 2020. Ahora será eliminado en mayo, pero expertos dudan de la eficacia de norma que la sustituirá, que permitirá la deportación de cualquiera que no haya pedido asilo en otro país en camino a los Estados Unidos.

Para el profesor y director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, Rafael Fernández de Castro, la nueva regla parece una buena medida, pero advierte que puede llevar a un mayor abuso de parte de los coyotes, que muchas veces se aprovechan de la “buena voluntad de Washington”, según Castro, para decirles a las personas que es momento de inmigrar.

“Está muy polarizado el tema y probablemente el gran talón de Aquiles electoral de Biden ha sido justamente el tratar de ser más humano con la migración. Eso le ha costado porque los republicanos lo interpretan como debilidad y por eso dicen que necesitamos al ‘Señor Muro’, y el señor del muro fronterizo, es Trump”, explico Castro. “Pero hay que recordar que Trump no pudo contener a los migrantes con medidas duras, inclusive con la separación de niños de sus familias. Lo que le permitió realmente cerrar la frontera fue el covid.

Aaron Nodjomian-Escajeda, analista del Comité para Refugiados e Inmigrantes, está en desacuerdo con la nueva medida. Recuerda que la ley estadounidense permite que individuos pidan asilo sin importar la manera en la cual entraron al país, sea por automóvil, por barco, por avión, o como fuere. Nodjomian-Escajeda cree la nueva regla limitará severamente la posibilidad de ciertos grupos de poder acceder al asilo.

“Yo creo que la administración Biden está tratando de responder a la falta del Congreso en hacer legislación para abordar los huecos en el sistema inmigratorio. Pero esto no es la manera de hacerlo, porque solo dañará a las personas más vulnerables, ya que solo impacta a personas entrando por la frontera del sur”, dice.

“Si alguien entra por un aeropuerto desde Canadá, o por mar en el Golfo de México, no es alcanzado por esta medida. Por eso vemos que esto va a impactar desproporcionadamente en individuos que entran por la frontera, huyendo crisis y persecución”.

Antecedentes. La que entrará en vigor en mayo no es la primera medida en recientes años que ha sido criticada por complicar el proceso inmigratorio. También lo fue la política de “Quédate en México”, otra de las iniciativas de Trump, que obligaba a que los migrantes buscando asilo se queden en México hasta ser convocados para su audiencia sobre el pedido de asilo en Estados Unidos. Ese programa se fue eliminando gradualmente en 2022, ya no se procesa a personas en base a él, pero el daño es más duradero.

“Hay personas que estuvieron sujetas a ese programa y luego obtuvieron una orden de deportación. Y ahora están atrapados en Estados Unidos o todavía en México, a pesar de que tienen solicitudes de asilo viables que podrían haberse manejado de manera muy diferente si no fuera por el Quédate en México”, explica Gilman.

En la frontera, revela la profesora de la Universidad de Texas, hay mucha inestabilidad e incertidumbre debido a las leyes nuevas que se están implementando y las que se están anulando de la administración Trump. Ese es el mayor desafío, advierte. “Si estás constantemente cambiando la ley, entonces es difícil para abogados y organizaciones sin fines de lucro poder ayudar al sistema a trabajar eficientemente y apoyar a refugiados en la frontera”.

Aun con todas las complicaciones legislativas, Nodjomian-Escajeda no ha notado una presión en los recursos del Comité para Refugiados e Inmigrantes gracias al apoyo de esta administración, que comparada con su antecesor, está poniendo más fondos en el proceso de reasentamiento de refugiados y en los diferentes programas de reasentamiento.

“Además de eso, hemos visto muchas donaciones generosas del público y otras personas que son ciudadanos privados”, dice Nodjomian-Escajeda, refiriéndose a donaciones que se hicieron en respuesta a las crisis en Afganistán y Ucrania, pero también explico que se recibe ayuda en la oficina de México. Lo que el gobierno necesita, subraya, es permitir que los recién llegados reciban una mayor protección.

“Los demócratas, en vez de retar la narrativa de los republicanos, han tomado algunas medidas para evitar el daño político que en realidad no abordan los problemas reales y bloquean los pedidos de asilo. Se necesitan mayores recursos para procesar adecuadamente cada pedido”, concluye Gilman.

Autor: MELISSA SANTOYO

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