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Rebelión en Marvel: Scarlett Johansson le hace juicio a Disney por Black Widow

La gran superheroína de Marvel protagoniza una inédita rebelión contra la dueña de su marca. Scarlett Johansson presentó este jueves a través de sus abogados una demanda por incumplimiento de contrato contra Disney en el Tribunal Superior de Los Ángeles. Según la actriz, el estudio no cumplió con los términos acordados al decidir el lanzamiento simultáneo de la película Black Widow en los cines y en la plataforma Disney+.

La demanda, adelantada por The Wall Street Journal, indica que Disney decidió extender al streaming en el mismo momento el estreno de Black Widow con la idea de elevar el número de suscriptores de Disney+ y aumentar al mismo tiempo el valor de sus acciones. Para los abogados de Johansson, la estrategia se hizo “a expensas de la actriz”, que previamente había recibido la promesa de Marvel de que la película solo se estrenaría en los cines.

Ese compromiso dejó establecido que el salario de Johansson se apoyaría en gran medida en el número de tickets vendidos en las boleterías. La demanda sostiene que Disney, al decidir el lanzamiento simultáneo de la película en streaming, impuso de manera unilateral una ruptura de ese acuerdo con el propósito de impedir que Johansson pudiera obtener el máximo beneficio de su negociación previa con Marvel. The Wall Street Journal agregó que la decisión de Disney le hizo perder a Johansson ingresos por más de 50 millones de dólares, según una fuente que conoce muy bien los detalles de este tipo de contratos.

La actriz fue todavía más allá, al señalar en su demanda que los propios ejecutivos de Disney que impulsaron la estrategia del doble estreno simultáneo sacarán ventaja económica “de su mala conducta y la del estudio”. En el texto presentado en los tribunales de Los Ángeles, los abogados de Johansson citan el ejemplo del mismísimo CEO de Disney, Bob Chapek, cuyas bonificaciones previstas para este año (que se suman a un salario de casi dos millones y medio de dólares para este año) se apoyan en el éxito de los servicios directos al consumidor de la compañía.

“El mensaje desde los más altos cargos gerenciales de Disney y hacia ella misma es muy claro. Aumenten los suscriptores de Disney+, sin que importen los compromisos contractuales, y serán recompensados”, indica la demanda, expuesta en un inusual tono de dureza para los estándares de Hollywood. No se conoció hasta el momento una respuesta oficial de Disney, cuyos voceros se mantienen en silencio.

“No es ningún secreto que Disney está lanzando directamente en streaming películas como Black Widow para aumentar la cantidad de suscriptores y elevar el precio de las acciones de la compañía, con el pretexto del Covid-19. Pero ignorar los contratos de los artistas responsables del éxito de sus películas para promover esta estrategia tan miope viola sus drechos y esperamos demostrarlo en los tribunales”, afirmó John Berlinski, abogado de Johansson, en un comunicado que acompañó la presentación de la demanda.

La demanda presentada por Johansson es una de las consecuencias más fuertes de la nueva configuración que va adquiriendo la industria del entretenimiento, sobre todo desde la aparición del streaming como nuevo jugador clave en las estrategias de producción, distribución y lanzamiento de las novedades producidas por los grandes estudios.

La creciente tendencia a apostar por los estrenos en streaming de los principales títulos sin considerar, como antes, los tiempos que beneficiaban a las salas de cine como primera ventana creció de una manera todavía más vertiginosa con la llegada de la pandemia. Al estar los cines cerrados o limitados en su capacidad, el negocio global apuntó a las plataformas como primer vehículo de difusión, rápido y masivo, de las grandes novedades. El cambio de escenario impone modificaciones constantes y la necesidad de adaptarse a nuevas reglas, así como la modificación de algunas de las normas existentes.

No es la primera vez que Disney decide estrenar sus títulos más fuertes en cine y en streaming al mismo tiempo. Pasó antes con Mulán y con Cruella, y esta misma semana se repite la experiencia en el caso de Jungle Cruise. No fue el único. Warner fue uno de los primeros en reducir el tiempo de exclusividad para los cines como primera ventana de exhibición, adelantando la llegada de sus principales largometrajes a la plataforma HBO Max, algo que ocurrirá muchas veces más este año. Y algo parecido ocurre en el caso de Universal.

Pero, como también señala The Wall Street Journal, los cambios forzaron un replanteo de las negociaciones entre los distintos protagonistas del negocio. Warner también firmó con algunas de sus estrellas acuerdos sobre ingresos y salarios apoyados sobre todo en el rendimiento de sus películas en los cines. Al darle ahora más prioridad al streaming en su nueva estrategia de negocios, el estudio tuvo que reabrir esos compromisos. Los nuevos acuerdos obligaron a Warner a pagar más de 200 millones de dólares a sus principales figuras para anticiparse a situaciones como las que ahora enfrenta a Johansson con Disney.

Black Widow es uno de los muchos ejemplos de esta situación cambiante para los estudios más fuertes. Pero a la vez es el más significativo por el poder simbólico de los nombres involucrados (estamos hablando de la gran superheroína de los Avengers) y por el largo recorrido que el personaje realizó dentro del universo Marvel desde su primera aparición en Iron Man 2 (2010). Scarlett Johansson participó con Black Widow en nueve de los 24 títulos de ese universo estrenados hasta ahora. Un concepto cinematográfico e industrial integrado que no tiene antecedentes en la historia de la industria del entretenimiento, con ingresos nunca alcanzados hasta ahora: más de 1000 millones de dólares de recaudación en la taquilla planetaria.

Pero el caso Black Widow puede significar una bisagra dentro de esta evolución. El sitio boxofficemojo.com, tradicional espacio de consulta para quienes siguen los números de la industria, destacó que el fin de semana de su estreno, a partir del 9 de julio, la película sumó en los cines de Estados Unidos unos 80 millones de dólares. Esas cifras fueron disminuyendo notoriamente en los días subsiguientes, de una manera que no es habitual para las producciones de Marvel. La única diferencia es que esta vez llegó al mismo tiempo a los hogares vía streaming.

Hasta el martes 27, última jornada evaluada, la taquilla estadounidense sumaba casi 158 millones de dólares de ingresos, muy por debajo de los casos anteriores. Varios medios llegaron a hablar de un “colapso” en los ingresos de boletería nunca visto hasta ahora en la historia de las películas de Marvel. Allí se encendió la luz roja que llevó a Johansson a hacerle juicio a Disney. Y a convertirse en una superheroína rebelde, después de haber participado de todas y cada una de las acciones promocionales de la película.

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