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Actualidad Alfredo Zurita

El Papa en Cuba

La realidad siempre es muy compleja, de modo que debe simplificarse para el vulgo.

La visita de Francisco a Cuba es una oportunidad para revisar la situación de salud de este país. Una dictadura hereditaria para algunos, en tanto que para otros, creyentes de la tasa de mortalidad infantil como indicador de buena salud, este país es lo más parecido al Paraíso, y eso fue lo que Colon escribió a los Reyes Católicos cuando llego a las playas del Caribe, razón por la cual ir de vacaciones a esas playas es una costumbre tan argentina como tomar mate.

Colon, tan italiano como Bergoglio,  había llegado allí buscando pimienta, algo imprescindible para comer carne pasada cuando no había heladeras, pero no la encontró, aunque sí oro, que llevó de regreso a España, ordenando su reina que ese oro fuese usado para decorar la catedral de Toledo, puesto que ella era tan católica, que paso a la historia con ese apodo, y ordenó que se hicieran todas las expediciones necesarias para llevar la fe a esos descendientes de Adán y Eva que aún la desconocían por no haber llegado a estas tierras apóstol alguno, algo que el actual Papa justifica tan bien en un documento de su mano, (Declaración de Aparecida) cuando aún no era Papa, sino simple obispo, que se dice fue lo que lo llevó a al trono de Pedro, ya que la competencia de otros cultos,  desplaza cada vez más a la verdadera fe de este continente, otrora plaza fuerte del catolicismo, al extremo que en 1944 se deroga en Argentina la ley de enseñanza laica del ahora aborrecido Gral. Roca, para introducir la enseñanza de la religión católica en las escuelas, situación que perdurará hasta 1954, cuando se vuelve al laicismo, y en 1994 le reforma constitucional de ese año deroga la exigencia constitucional que el presidente debe profesar la verdadera fe, y no pertenecer a otras, o ser ateo, condición esta última imprescindible para afiliarse al partido comunista cubano, aunque ahora el hermano presidente dice que quizás vuelva a escuchar misa, como cuando iba a colegio jesuita con su hermano, ya achacoso de tantas batallas.

Los españoles no encontraron mucho oro en América, pero sí plata, en Potosí, en cantidad, y la fe evangelizadora allí llego a tales extremos que en esa ciudad hay  una iglesia en cada cuadra, aunque la evangelización mató a casi todos los nativos, salvo uno que ahora gobierna Bolivia, también con pretensiones de dinastía, como dijo Francisco Bergoglio ayer en su discurso al llegar a Cuba equivocando el término. Dinastía era la de los Incas, que gobernaban otrora Tucumán, no estas, que solo son re-re-re.

Potosí y Cuba dieron origen a dos refranes populares en España. Para decir que algo es muy valioso se dice que vale un Potosí, y para consolarse de una gran pérdida se dice que más se perdió en Cuba, aludiendo a la independencia de su última colonia un siglo después que las demás, y con ayuda de los yanquis. Como en Potosí, la fé  evangelizadora acabó con los nativos en Cuba, y fue necesario traer negros, seres a los que la verdadera fé en esas épocas negaba tuvieran alma, aunque sí ahora, y hasta en Sudáfrica se reconoció eso tiempo después, y también en Estados Unidos donde un mulato (cruza de negro con blanco), es ahora presidente, y una mujer lo es en Argentina, país donde hasta 1952 no podían votar en razón de presumirse su menor capacidad de razonar.

En esas épocas se pensaba que se podía llegar a Potosí por barco, más cómodo que caminar desde Lima, cuando aún no había trenes, buses o aviones, y eso dio lugar al nombre de nuestro gran rio, el de la Plata, entrada, se suponía a ese paraíso, y como plata en latín se dice Argentum, de allí se sacó el nombre de nuestro país, al que los gallegos venían diciendo  que venían a hacerse la Argentina, o la América, aunque finalmente este nombre se lo apropiaron los yanquis, al extremo que en casi todo el mundo se los llama americanos, como si los argentinos o los cubanos no fuésemos también americanos, y no sudacas, como nos llaman en Europa.

Que los argentinos digamos que no somos ni yanquis ni marxistas también es un error porque tenemos ahora marxistas en el movimiento, y otros partidos, y los yanquis son solo las provincias del norte, las más ricas, y no las más pobres como en Argentina, donde plantamos algodón, lo que antes se hacía en el sur de Estados Unidos hasta que llegó el picudo.

Los hermanos Castro, de ascendencia gallega, como Alfonsín, de la Rúa,  y Cristina muestra que al fin y al cabo tan mal no les fue a los gallegos en tierras sudacas. Verdaderos  gallegos quiero decir, no el genérico que usamos aquí para todos los españoles, aunque sean catalanes.

Cuba tiene una tasa de mortalidad infantil de 6 por mil, la mitad de la Argentina, 13 por mil, pero hay que destacar que Chile, un país mucho más desigual que Argentina, y por supuesto muchísimo más que Cuba, tiene una tasa del 7 por mil (datos OMS 2013, mortalidad en menores de 5 años).

La caída de la tasa de mortalidad infantil en Chile es también destacable porque este país hace 50 años tenía una tasa de mortalidad doble que la argentina, y la caída ocurrió sobre todo durante la dictadura del Gral. Pinochet, algo que es difícil de tragar para los creyentes de la tasa de mortalidad infantil, y la pobreza como su causa básica.

La hija del Che,  otro argentino muy popular en Cuba, y también médica como su padre,  ha criticado sin embargo que el gobierno y el partido comunista, que allí son lo mismo, invite a las misas que celebrará el Papa en Cuba. Si la gente quiere ir que vaya, pero el gobierno, ateo, debiera mantenerse al margen de estas cuestiones. Ella misma  es  atea, y cuando se exhumó el cadáver de su padre de Bolivia, para llevarlo con gran pompa a Cuba, dijo estar en desacuerdo, pues su padre también ateo, decía que todo termina con la muerte, y que un hombre debe ser enterrado sin ceremonia religiosa alguna en el lugar donde murió, pedido que también hizo expresamente el General San Martin, también exhumado luego y traído con gran pompa a Buenos Aires, para ser enterrado, ironías de la vida, en una catedral.

El Che no está en una catedral, sino bajo una estatua suya de 7 metros de altura, como las que había de Stalin y Lenin en tiempo pasados, puesto que su figura es equivalente a la de Evita en Argentina, y quizás por esa razón, una gigantesca imagen de la cara de Evita en hierro forjado, que adorna una de las fachadas del ministerio de salud pública de la nación, copia una similar de  Che en la plaza de la Revolución de la Habana, donde hoy dará misa su compatriota, si es que un porteño puede ser considerado compatriota de un rosarino acordobesado. La primera edición del Diario del Che en varios idiomas traía frases literales en cordobés, de traducción imposible.

Un indicador incoherente en Cuba es la alta mortalidad materna,  80, superior a la argentina, 69, que a su vez triplica la chilena, 22.  (Datos OMS 2013 por cien mil nacimientos), ya que el aborto es legal, lo que no ocurre ni en Chile ni Argentina.

Es incoherente porque la legalización del aborto se asume que  baja la mortalidad materna, pero en Cuba la anticoncepción es poco usada, y se sobre utiliza el aborto quirúrgico, que se intenta reemplazar ahora con métodos más seguros. De todos modos aunque sean datos de la OMS, organismo que suele alabar a Cuba, los cubanos dicen que es mucho más baja, del mismo modo que aquí el gobierno dice que la pobreza no es tan alta como dice la universidad de Jorge Francisco, que solo reconoce el gobernador de Salta, una provincia pro vida que se opone al aborto, pero no al cultivo del tabaco, que también mata gente.

La mujer cubana tiene en promedio 1,4 hijos, contra 1,8 de la chilena y 2,2 de la argentina. Una natalidad tan baja es un desastre demográfico porque al menos las mujeres deben tener 2,1 hijos para mantener la población, y conlleva el problema de que cada vez menos jóvenes deben mantener más viejos, agravada en Cuba por el constante flujo de jóvenes que se fugan de la isla, algunos de ellos médicos, que debo examinar en trámite de reválida de título, y que reconocen que el sistema de salud cubano es mucho mejor que el argentino, al ser totalmente gratuito e igual para todos, pero poco incentivante para el médico, que gana lo mismo que una auxiliar de enfermería, después de estudiar diez años, razón por la que decidieron fugarse, sea hacia Estados Unidos si saben inglés, o hacia Argentina si no lo saben, países donde les han dicho que se gana bastante bien, o al menos mejor que en Cuba. 

De todos modos los médicos cubanos  tienen la opción de salir en misión al extranjero donde se gana bastante más, sobre todo si es misión peligrosa como ir a África a atender casos de Ebola, donde algunos murieron.  Eso sí, la familia se queda, por las dudas se les ocurra no volver, medida que dio lugar a casi el quiebre de relaciones entre Argentina y Cuba, porque no querían dejar salir a la madre médica de un médico cubano fugado, muy cortejada por Fidel en su juventud según dicen las malas lenguas, y también ella, aunque aclaró que el  tema no pasó de ramos de rosas y algún cafecito. 

Una de las razones adicionales para fugarse, a que se gana poco, y esto lo he escuchado también de muchos médicos en la misma Cuba, es que las posibilidades de especialización son muy restringidas,  limitadas a las necesidades, por lo que la mayoría se ve forzado a ejercer como médico general, algo que también desearían los ministros argentinos, pero imposible aquí, donde las universidades tratamos de facilitar la especialización al máximo con cursos de fin de semana, al extremo que Argentina debe ser el país con más especialidades médicas en el mundo, y todos los días aparece alguna nueva desesperando a los organismos de control por la superposición de competencias y las dificultades de evaluación. 

A quien se convoca para evaluar una nueva especialidad propuesta por una universidad de la cual solo existe un especialista en el mundo, el que la organiza?, y fue necesario el enorme prestigio de Mario Bunge para que la universidad de Córdoba desistiera de una especialización en homeopatía, que se veía como una mina de oro, o al menos de plata, por los aranceles que se cobrarían.

La esperanza de vida en buena salud en Cuba es igual que en Argentina, 67 años, aunque la esperanza total es tres años más alta en Cuba que en Argentina, 79 años contra 76, y la causas de mortalidad son similares a las de Argentina.

He escrito esta nota sobre todo para mostrar que la realidad es muy compleja cuando se la trata de historiar y medir, y todo tiene sus claroscuros, de modo que las creencias son muy necesarias porque si uno se pusiera a analizar todos los indicadores y cifras que algunos gobernantes citan en sus discursos se perdería en un mar de dudas, del mismo modo que uno podría descreer de cualquier religión si analiza su historia.

Es común que en discusiones sobre Cuba se aduzca su tasa de mortalidad infantil como indicador de lo bueno que es el sistema político, aunque películas filmadas por los mismos cubanos, algunas por insistencia del mismo Fidel Castro, como Guantanamera, Havanna Station,  y Fresa y Chocolate, muestran que la corrupción, el machismo, la miseria,  y la intolerancia sexual son tan comunes allí como en cualquier parte del mundo, aunque el sistema social intentó ser más justo, al menos al comienzo, y quizás por ello fue apoyado por la iglesia católica, y Fidel entró en triunfo a La Habana con una gran cruz sobre su pecho. Luego las cosas tomaron otro rumbo, que ahora se trata de desandar.

Tanto Cuba como Argentina somos grandes exportadores de tabaco, así que no hacemos mucho caso de las recomendaciones de la OMS de sembrar menos, para reducir el cáncer de pulmón y otras complicaciones, y peleamos en la OMC para que nos dejen vender tabaco en otros países, puesto que solo una letra separa a la sigla organización mundial de la salud,  de la del comercio, y la C esta antes que la S en el abecedario. Del mismo modo son los posibles  negocios cubano yanquis los que alientan el deshielo de relaciones entre ambos países, aunque la visita del Papa es una buena excusa para decir que no todo en la vida es negocio, sino que también debe darse un lugar al espíritu.

Como en la anterior visita del Papa por este continente por algunos días se hablará de sus críticas al capitalismo, y  luego se olvidará, como la foto del chiquito sirio en la playa, y todo volverá a la normalidad, es decir a pelear por el poder y los negocios, la plata en definitiva.

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