Esto es una discusión similar al huevo o la gallina.
La educación actual está en crisis, no solamente por los salarios docentes, problemas sociales o la violencia escolar. A mi entender, la educación actual se basa en aprobar determinadas materias un lapso de tiempo, y al final se le otorga un título, certificado, etc.
Esta modalidad produce profesionales para la sociedad, para que la misma se desarrolle. La educación es un medio que dispone la sociedad para convertir al niño en un hombre adaptado a sus futuras condiciones de vida y bien preparado para la función social que estará llamado a desempeñar
Y he aquí la contradicción que encuentro ¿No es acaso el desarrollo económico de una sociedad, la que hace necesaria ciudadanos más instruidos?
Planteemos el absurdo ejemplo: Un ciudadano que se recibe de físico quántico, ¿Dónde va a ejercer su profesión? No existe en la sociedad chaqueña espacio para el mismo, a menos que termine en el sector público.
Sin embargo el conocimiento es algo que se adquiere. Antiguamente los pueblos invasores, se apropiaban del conocimiento de sus vencidos, por medio de la guerra.
Me viene a la mente la Biblioteca de Alejandría y los libros guardados por la Iglesia Católica durante siglos. La imprenta de Gutemberg permitió un acceso más amplio a la fuente de sabiduría; los libros.
Y me vuelve a surgir otra contradicción ¿Las Netbooks entregadas por el Gobierno, ayudaron a mejorar el conocimiento? No, todo lo contrario, lo han empeorado.
El buscador de Internet sirve para buscar cosas genéricas, que no ayudan a pensar, nos sirve “La comida ya preparada”.
El lado positivo es que permitió una nueva democratización del acceso a la información. Queda claro entonces que la fuente de conocimiento está en los libros.
No sería más conveniente entonces crear más bibliotecas y explicar la importancia de las mismas para la sociedad, como fomentadoras de ideas y creatividad, generando autodidactas y creadores, sin pasar por el camino “preestablecido” por la burocracia educativa.
Por último, una frase de Borges: “No me enorgullezco de los libros que escribí, sino de los que leí”.