Inseguridad

En el barrio Aldana sobrevuela el fantasma de Maxi Aquino

Policiales - 15/05/2019

No porque se trate precisamente de algo exotérico o fantasmal, sino debido a que la ola de inseguridad se sigue dando, como aquella nefasta madrugada de agosto, de hace cuatro años, cuando la muerte asaltó al joven estudiante sanroqueño Maximiliano Aquino, quien simplemente había cometido el pecado de ir a bailar y, de regreso, tener la valentía de defender a la señorita que lo acompañaba.


Después de aquel capítulo oscuro, doloroso, nada cambió en el barrio Aldana y los testimonios recogidos por CorrientesHoy.com dan cuenta de ello.

 


En la parada del colectivo en Gelabert y Rolón, cuando la gente se predispone a tomar el colectivo en la noche o en el comienzo de la jornada “no hay un foco”. Esa parada es “una boca de lobo”. Solo tiene la luz del día. A lo que hay que sumarle que una conocida empresa tiene en esa esquina una gran flota de camiones y camionetas y “no hay un foco para alumbrar”.

 


Algunas ocasionales pasajeras –víctimas predilectas de los motochorros-, casi están tentadas a agradecer “al sereno de esa empresa”, porque si no “no sé qué hubiese pasado”, porque también “abundan los degenerados”.

 

 

Para recordar


FIESTA PARROQUIAL OPACADA

1 de Agosto, 2015

 

Gran conmoción en San Roque por el asesinato del joven estudiante de Agronomía.
Mientras en San Roque estaba comenzando las celebraciones por el cincuentenario de la parroquia, la noticia de la muerte de Maximiliano Aquino cayó como balde de agua fría. Su madre es catequista de la Iglesia.


Los padres de Maximiliano, el joven de 21 años apuñalado esta mañana por defender a su novia de un robo callejero, se trasladaron a la capital en búsqueda del cuerpo de su hijo, pero en San Roque la noticia causó un enorme estupor, ya que se trata de una familia conocida en el ámbito local.


Adriano Aquino y Marta Masdeu son los padres de una familia que con esfuerzo mantenían a su hijo en la carrera de ingeniero agrónomo en la UNNE. Este se domiciliaba en una pensión del barrio Aldana, a la que se dirigía cuando fue abordado por los asesinos.