El Papa lavó los pies a doce presos y recordó que cada uno debe ser servidor

Info General - 19/04/2019

Francisco celebró en la tarde de hoy, Jueves Santo, la misa de la Cena del Señor (in coena Domini) en la cárcel de Velletri y lavó los pies a 12 detenidos. “Es verdad que hay problemas en la vida: discutimos entre nosotros, pero esto debe ser algo que pasa, algo pasajero, porque en nuestros corazones debe haber siempre este amor de servir al otro, de estar al servicio del otro”, dijo el Papa.


Francisco celebró en la tarde de hoy, Jueves Santo, la misa de la Cena del Señor (in coena Domini) en la cárcel de Velletri y lavó los pies a 12 detenidos. “Es verdad que hay problemas en la vida: discutimos entre nosotros, pero esto debe ser algo que pasa, algo pasajero, porque en nuestros corazones debe haber siempre este amor de servir al otro, de estar al servicio del otro”, dijo el Papa.


La visita de hoy al “Centro penitenciario” de Velletri fue la quinta vez que Francisco celebró la Misa in Coena Domini en una cárcel. Ya lo había hecho en el Casal del Mármol en Rebibbia, en Paliano y en Regina Coeli. La estructura aloja a 577 personas, de las cuales un 60 por ciento es extranjero. El Papa lavó los pies a nueve italianos, un brasilero, un hombre de Marruecos y uno de Costa Marfil.

 

Al hablar de manera espontánea, Francisco afirmó que servir es hacer algo de lo cual se tiene necesidad. Y la fraternidad es humilde, siempre. Por eso, los obispos repiten el gesto de Jesús. “El obispo –dijo- debe ser el más servidor. Y cada uno de nosotros debe servir a los demás. Esta es la regla de Jesús y la regla del Evangelio: la regla del servicio, no de la dominación, de hacer el mal, de humillar a los demás”.

 

Francisco prosiguió resaltando que Jesús dijo a los suyos que los líderes de las Naciones los dominan, pero que entre ellos no debe ser así, sino que el que es más grande debe servir al más pequeño. “Es verdad que hay problemas en la vida: discutimos entre nosotros... pero esto debe ser algo que pasa, algo pasajero, porque en nuestros corazones debe haber siempre este amor de servir al otro, de estar al servicio del otro”

 

Al final de la celebración, después del saludo del director del Departamento de Prisiones y un intercambio de regalos, el Papa regresó al Vaticano.