Despenalización del aborto

Carta a la diputada Sofia Brambilla

Política - 12/06/2018

Por Víctor Sánchez Hernández - Ciudadano correntino.  

La conocí como secretaria de Cecilia Gortari, cuando después de varios años afuera de Corrientes, usted volvía a su tierra junto a su esposo, el brillante ser humano y traumatólogo goyano al que tantos admiran. Tiene hijas maravillosas. Gran tesoro.

 

Aunque no la voté, usted representa al pueblo de Corrientes, es decir, también a mí. Soy su mandante.

 

Por si no lo sabe le cuento, ese pueblo profundo, muchas veces desconocido por la clase política, tiene mujeres "mbareté", ("de pelo en pecho" como saben llamarse a ellas mismas, como descripción de su carácter), que hacen frente a la vida en ranchos rodeado de pantanos y alimañas, sin electricidad, sin agua ni cloaca, ni tan siquiera atención médica segura, pero que SIEMPRE OPTAN POR LA VIDA que llevan en su vientre. Esas mujeres NO ABORTAN, paren a sus hijos y los crían, enteros, dignos, VIVOS. Le dan un nombre y si son solteras por destino, también le dan un apellido. Y si por peor designio no los pueden criar, los dan en adopción "para que puedan tener 'una vida mejor', un 'futuro mejor'" al de ellas. Nunca los matan. La correntina es madre por esencia, como toda mujer. Ese es el sustrato mayoritario de SU PUEBLO, al que juró representar.

 

Ese es el pueblo profundo, al que quizá usted no conozca, (en el mejor de los casos), o al que traicionará con su voto adelantado en los medios de comunicación, en el peor. El sí al aborto para un representante correntino es desconocimiento de su pueblo o traición. En cualquier circunstancia, NO lo representa.

 

Veo con asombro que prefiere votar por la MUERTE de un ser humano ajeno aún a su madre y que tiene el mismo derecho a VIVIR, que usted. De legisladora pasa a jueza permitiendo con ese voto, una condena a muerte, de un inocente, que ni siquiera tuvo el republicano derecho a la defensa.

 

La "tilinguería" argentina, -como gustaba llamar a Arturo Jauretche-, el medio pelo, la burguesía recién llegada, sólo preocupada por un "qué dirán" pasado de moda, o la pseudo-intelectualidad, con más olor a "reaccionarismo" y fascismo camuflado no exento de racismo en el último tiempo, son quienes hoy por bajos intereses pretenden comerciar con la vida de los otros, pues todos ellos, están vivos.

 

Le pido, como ciudadano del pueblo de su provincia que recapacite. No me gustaría, la próxima vez que la encuentre, mirarla como a una TRAIDORA de la concepción antropológica y del sentir y vivir esencial del pueblo profundo de su tierra, es decir del pueblo que la hizo su representante.

 

Con respeto de ciudadano, con demanda de pueblo y con esperanza de humano, la saludo cordialmente.

¡VIVA LA VIDA... TODA VIDA...!


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