Por Daniel Caram

Repensar

Opinión del Director - 05/06/2017

La honestidad ideológica que algunos llevamos como bandera, más allá del compromiso profesional de informar como corresponde, nos permite tener algunas licencias respecto a las cosas por decir y/o analizar.

 

Por suerte del destino, la historia militante vuelve a encontrarnos con los brazos fuertes y preparados para lo que se viene, tras el cimbronazo en Capital.

 

Pero, ¿alguien asumirá la responsabilidad de la derrota de Fabián Ríos dentro del peronismo?.

 

A la exitosa gestión ejecutiva de un Intendente trabajador se contrapone una paupérrima estrategia política que repite errores  de manera sorprendente.

 

Cargos regalados, sugerencias equivocadas, estrategias moldeadas para los adversarios. Todo junto en un cóctel perfectamente aprovechado por un animal feroz en esto de las elecciones: Ricardo Colombi.

 

Como primer análisis aparece un mal común en esto de las derrotas peronistas: cualquiera viene con un poco de votos y termina ocupando un cargo, dejando de lado a compañeros y compañeras que se desviven militando, tratando de encontrar el espacio justo y medido para hacer el aporte necesario.

 

Pero no. Todos son reconocidos, menos los del palo… y el compañero o compañera queda peligrosamente reducido a una palmada afectuosa de agradecimiento tras una nueva frustración.

 

En Capital tampoco dio resultado el ‘excluir’ socios genuinos. Sonia López y los suyos fueron ignorados y maltratados en la estrategia local y así terminaron: la histórica dirigente sacando esos puntos que Ríos necesitaba para alcanzar el empate técnico anta Tassano-Lanari.

 

Ahora se presenta en el camino el objetivo de las PASO, y ahí el peronismo volverá a discernir entre volver a ser protagonista de la historia o sumirse al ‘colombismo’ invasivo que parece haberse instalado.

 

¿Alcanzará con Camau y su figura para llegar al poder?. ¿Serán tenidos en cuenta los intendentes que son jefes y poder sectorial real en cada uno de sus territorios?. ¿Camau entenderá que no le alcanza con seguir mostrando su figura impoluta, pero rodeados de personajes con ínfima determinación política?.

 

Está claro que queda mucho por trabajar, y es tiempo de digerir derrotas. Son los desafíos que se presentan, con la licencia de opinar desde la militancia misma, que solo puede ser obviada y olvidada cuando el bien común nos convoca. Pero así, seguimos mirando cómo pasa la historia.